
Los motivos por los que muchas mujeres solicitan realizarse un aumento mamario con mastopexia son casi siempre dos: después de los embarazos o por pérdidas notables de peso. Tras ambos acontecimientos las mamas sufren a su vez 2 procesos:
1. Una disminución de su volumen. Las mamas están compuestas de grasa y glándula. Tras la lactancia el tejido glandular sufre una atrofia parcial. Y tras la pérdida notable general de peso, la porción grasa también pierde volumen.
2. La distensión de las mamas durante los embarazos y la obesidad marcada provoca un “estiramiento” de los ligamentos internos de soporte (ligamentos de Cooper), cuya laxitud posterior ocasiona la ptosis mamaria.
En esta galería encontrarás casos reales de pacientes intervenidas en mi clínica en Madrid mediante mastopexia periareolar, con y sin implantes de silicona. Cada resultado refleja una valoración individualizada del grado de ptosis mamaria, la posición del complejo areola-pezón y el volumen deseado. Las fotografías muestran la evolución desde el preoperatorio hasta los resultados definitivos, habitualmente visibles a partir del sexto mes, cuando la cicatriz periareolar ha madurado y los tejidos han adoptado su forma final. Todos los casos han sido documentados con el consentimiento de las pacientes y respetan los estándares de privacidad clínica.




La intervención de mastopexia periareolar con implantes se realiza bajo anestesia general. Comienza con el implante de las prótesis de gel de silicona, del tamaño que previamente se ha acordado con la paciente según sus preferencias. La posición puede ser retrofascial o retromuscular, según las características anatómicas y los hábitos deportivos de la paciente. Una vez colocados los implantes, se procede a realizar la mastopexia siguiendo una marcación en donut: un circulo en la areola y otro excéntrico alrededor que permitirá conseguir dos objetivos: reducir el tamaño de la areola (habitualmente grande) y subir su posición (entre 1 y 3 centímetros).
La parte más importante de la intervención son las suturas de cierre, ya que la mayoría de las complicaciones postoperatorias en mastopexia periareolar se deben a una mala cicatrización. Al ser una cicatriz circular periareolar, hay una fuerza centrífuga que tiende a distender y ensanchar dicha cicatriz. Para contrarrestar esa fuerza es muy recomendable hacer una sutura continua especial (conocida en la literatura anglosajona como Interlocking Purse-String Suture) y con un material que ha de ser irreabsorbible, como el Gore-Tex o el Prolene.
Salvo por la sutura periareolar, el postoperatorio es similar a cualquier aumento mamario mediante implantes. Las recomendaciones de evitar actividades deportivas durante 4 semanas, empleo permanente de un sujetador especial durante ese mismo periodo y tomar la medicación postoperatoria recomendada es idéntica. La única diferencia son los cuidados específicos de la cicatriz circular.
En los casos que las mamas sean demasiado ptósicas o no cumplan los requisitos para esta técnica, se indica la mastopexia vertical, que es similar a esta pero incluyendo una cicatriz vertical desde la areola hasta el surco inframamario. Si bien las pacientes son inicialmente reacias a este procedimiento por ocasionar una cicatriz más “visible”, los resultados a medio plazo (1 año) muestran que dicha cicatriz se vuelve prácticamente inapreciable, por lo que no hay que forzar la indicación de la técnica periareolar cuando no es apropiada.
La Clínica de Dr.Esteban Sarmentero es especialista en la operación de aumento de pecho en Madrid
La recuperación tras una mastopexia periareolar dura entre cuatro y seis semanas en función de si la intervención se ha combinado con la colocación de prótesis mamaria. Durante los primeros siete días se recomienda reposo relativo, el uso de sujetador de compresión y evitar esfuerzos físicos. A partir de la segunda semana, la mayoría de las pacientes retoman su actividad laboral si esta no implica esfuerzo físico intenso. Las molestias, la inflamación y la tensión en la cicatriz circular van disminuyendo progresivamente; los resultados definitivos se aprecian entre los tres y seis meses después de la intervención.
La técnica periareolar trabaja sobre la piel que rodea la areola sin seccionar los conductos galactóforos ni afectar directamente al tejido glandular profundo, por lo que en la mayoría de los casos la lactancia materna no se ve comprometida. No obstante, toda paciente con deseo de futura maternidad debe comunicarlo durante la consulta previa, ya que la planificación quirúrgica —posición de los implantes, grado de movilización del complejo areola-pezón— puede modularse para preservar al máximo esa función. El embarazo posterior a la intervención puede modificar los resultados estéticos obtenidos, por lo que suelo recomendar posponer la cirugía hasta completar la paridad deseada.
La cicatriz de la mastopexia periareolar es circular y queda ubicada en el borde exterior de la areola, lo que la convierte en la técnica con menor impacto cicatricial dentro de las opciones de elevación de senos. Al seguir el contorno natural entre la piel de la areola y la piel mamaria circundante, la línea de sutura se camufla con el cambio de pigmentación propio de esa zona. Durante el primer mes la cicatriz puede presentar un aspecto rosado o ligeramente abultado; a los tres meses comienza a aplanarse y aclararse, y entre los seis y doce meses adquiere su aspecto definitivo. El seguimiento postoperatorio incluye pautas específicas de tratamiento de la cicatriz —como el uso de láminas de silicona o geles cicatrizantes— para optimizar su evolución. En pacientes con tendencia a cicatrices hipertróficas o queloides, este aspecto se valora con detalle durante la consulta previa para ajustar tanto la técnica quirúrgica como el protocolo de cuidados.

Especialista MIR en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Hospital Ramón y Cajal de Madrid). Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética por el Hospital Ramón Y Cajal (Madrid).
Especialista en Urología por el Hospital General Universitario Valencia.
Diploma Europeo del Láser Quirúrgico. París